Comunidades del Software Libre, Nuevo Espacio para la Pastoral

Rodrigo García Segovia

Introducción

Todos sabemos que la era digital llego para quedarse. La mayoría de nuestros habituales trámites ya los podemos hacer a través de Internet, esto ha llevado a que lentamente la forma de hacer economía este cambiando.

En el pasado cuando se comenzó a implementar el modelo capitalista, este profundizo las desigualdades entre quienes poseían bienes económicos y de poder y entre quienes no tenían acceso a ellos. Con el paso de los años, y con el fenómeno de la globalización presente en todas partes estas diferencias se fueron agudizando aún más, pero se añadía un nuevo factor a esta situación: la revolución de la información y el acceso a ella. Se elaboraron políticas y programas para evitar que la brecha que existía en la sociedad con el acceso al conocimiento (mitad de los 90’s) se repitiera, esta vez, en la red; paso el tiempo y se confirmo que estas decisiones no habían tenido el efecto deseado naciendo una nueva forma de exclusión para las personas llamada “Brecha Digital”1.

El mundo esta más conectado que nunca: email, chat, telefonía móvil. Pero aun así nos sentimos más en solos que nunca ¿Acaso la maravilla de la técnica no nos ha acercado más a nuestros hermanos?

Yo les he dado la gloria que tu me diste

Para que sean uno como nosotros somos uno:

O en ellos y tú en mí,

Para que sean perfectamente uno,

Y el mundo conozca que tú me has enviado

Y que los has amado a ellos como me has amado a mí.”

Evangelio San Juan 17, 21-23

La comunidad de San Juan, al escribir el evangelio quiso resaltar con especial énfasis la ultima cena, como el momento donde Jesús expresa con mayor fuerza la invitación a la unión. Es en esta dimensión donde el mundo de hoy se encuentra más alejado y donde tenemos que buscar urgentes respuestas al desarrollo de nuestros hermanos y hermanas más humildes.

En esta búsqueda constante de comunión con otros es que en la virtualidad han nacido distintos espacios para poder trabajar nuestra identidad, pero uno de los qué más ruido han generado ha sido los grupos que trabajan por el Open Source o conocido en español Software Libre. Mucho se ha escrito sobre esto, pero la pregunta que nace de inmediato es ¿Quiénes son? ¿Por qué luchan?

El movimiento del Software Libre nace junto con la construcción de Sistemas Abiertos derivados del Sistema Operativo Unix (Linux, BSD, etc.). El trabajo de estas comunidades durante mucho tiempo fue silencioso, destinado solamente a Ingenieros de Sistemas o Investigadores de Tecnología ¿Cuándo el Software Libre comienza a ser popular? La respuesta se encuentra con el nacimiento de Internet, de la brecha digital y la consolidación de las prácticas monopólicas de Microsoft. Es justo en este momento donde se plantea la necesidad de un camino alternativo, donde el objetivo final sea la libertad del conocimiento, trabajar para hacer desaparecer la brecha digital y por consiguiente asegurar igualdad de oportunidades para todos.

Comunidades del Mundo del Software Libre, Un desafío para la Iglesia

El sobrenombre más bello de Jesús en los evangelios es: “amigo de los recaudadores de impuestos, de los pecadores y –también- de los fariseos”2 es esta opción por la amistad la que se vive también en las comunidades del mundo del software libre. Son por sobre todo espacios abiertos, tolerantes, acogedores donde la única condición es el trabajo por el proyecto comunitario que los convoca, al igual como lo hizo Jesús por el plan por la salvación: entregarse por entero a la misión, sin condiciones…

En estos espacios no existen los colores políticos, étnicos ni religiosos; se muestran como una opción concreta para poder trabajar más allá de intereses individuales, de forma universal, tendiendo puentes entre las diversas culturas para conseguir un fin en común: El desarrollo de nuestros pueblos.

Pero ¿Cuál es el lugar de nuestra Iglesia en este nuevo contexto? La respuesta ha esta pregunta creo que es un invitación audaz al corazón de nuestra misión. En esto espacios por sobre todo es necesario el respeto a la diversidad de las personas y a su dimensión de hijos de Dios, aunque en estos contextos no se exprese de esta manera. Entonces la Iglesia se presenta como un agente dador de sentido, que sin imponer sus decisiones muestra la esperanza que significa la encarnación de Cristo en todos los medios existentes.

Las comunidades de software libre en cierto modo hacen justicia al acercar el conocimiento a las personas, sociabilizándolo y elaborando herramientas que vayan en directo beneficio de la comunidad. Desde este punto de vista es necesario buscar una opción más clara al interior de nuestra Iglesia la cual se traduzca en la encarnación de la doctrina social para este nuevo contexto, la cual tiene una importante dimensión interdisciplinar3 que permite encarar de mejor manera estos cambios culturales.

Espacios virtuales y Pastoral

Es común ver hoy en día que las nuevas generaciones pasan largo tiempo conectados, jugando en línea, leyendo foros donde se comenta que tal estuvo el último partido y conversando con sus amigos usando sistemas de voz sobre IP4. A los ojos de otras generaciones, ellos están aislándose del mundo, desconectándose de la sociedad y de sus lenguajes y, en nuestra Iglesia pasa algo parecido. La actual pastoral aún no logra interpretar con éxito estos nuevos signos. Hemos de encontrar de nuevo la creatividad apostólica y la potencia profética de los primeros discípulos5 para presentar una pastoral encarnada en este nuevo contexto.

¿Cuáles son las claves para entrar en este mundo? Las respuestas son múltiples, pero las más importantes es la forma que usó Jesús para evangelizar al pueblo de Israel y que se hacen más actuales que nunca: Un mensaje encarnado en la cultura, respeto por las tradiciones y una acogida permanente.

Internet ofrece un sin fin de posibles de encuentros, pero no ofrece el encontrar el sentido de la Vida, es aquí donde se renueva la misión de la pastoral para los jóvenes como un lugar de permanente acompañamiento, donde el mensaje de Cristo se encarna en la virtualidad como el motor que mueve en lo presencial el corazón de las personas.

Conclusión

La Iglesia a lo largo de la historia se ha renovado constantemente de acuerdo a los cambios culturales, propiciando espacios de encuentro que renuevan el mensaje salvifico de Cristo.

Se necesita justicia, especialmente justicia en el trabajo de cerrar la brecha digital, la separación entre ricos y pobres en información en el mundo actual6, y la Iglesia puede ayudar en este sentido en seguir denunciando la exclusión que sufren cada día cientos de hermanas y hermanos en lo virtual y en lo presencial.

RoDrigo García S.

Febrero 2006

Este texto esta amparado bajo una licencia Creative Commons

Para más información visitar: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/

1 El fenomeno de la brecha digital se define como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben como utilizarlas.
Arturo Serrano, Evelio Martinez; "La Brecha Digital: Mitos y Realidades",
México, 2003, Editorial UABC, 175 páginas, ISBN 970-9051-89-X

2 Monseñor Pascual N’Koue, “Pobres y Ricos todos juntos” Revista Desafío Numero Diciembre 2005

3 Cfr Presentación del “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” N. 41, Card. Renato Raffaele Martino

4 http://es.wikipedia.org/wiki/Voz_sobre_IP

5 Cfr. Para una nueva Pastoral de la Cultura N. 38 , Consejo Pontificio de la Cultura 1999

6 La Iglesia e Internet N. 12, Pontificio Consejo par a las Comunicaciones Sociales